07 febrero, 2015

Carta cuarta: Querer y sus consecuencias

"Vi miles de cosas en mi vida, corta vida, pero miles al fin, y aun así nada supera este cielo, cargado de tanto, lleno de estrellas que se miran entre si, como si no pensaran en la eternidad que tienen para mirarse, y sonrientes cada segundo, brillaran por siempre…
Y la luna, sin ser celosa las mira, y con su cálido blanco, las abraza con su luz de noche, como invitándolas a jugar al cielo nocturno, bailando una suite exclusiva para mis ojos, para mi ser, sentado en un frío banco de arena de verano.
Y esas dos pequeñas estrellas parecieran brillar más que las demás, y es que estando tan juntas empiezan a hacerme recordar tantas memorias: que triste es llenarme de vida y perderla en vos; que lindo seria poder apreciar tan magnífica danza de sentimientos a tu lado, así como esas dos estrellas me observan, y con un brillante y fuerte resplandor, lloran. 
¿Cuál será la razón de mi soledad? ¿Cuál sería la gracia de mi existencia, si siento que no vale nada en mis bolsillos, pero si en tus manos? Quisiera poder levantarme y gritar “soy una persona libre”, pero no es así. Cual estrella eterna, te has ganado mi alma, que sin reproche se refugiara eternamente en tu corazón, si solo supiera como entrar. Y ellas dos parecieran hablarme, y sentir mis penas, como si fueran parte de mi, y yo parte de ellas, me llevan a cerrar los ojos y perderme unos segundos de ese baile estelar… segundos que fueron siglos, y que ahora no son nada, ni jamás volverán a ser, pues cual frío vidrio, ya estrellado contra la nada, se quiebra y se rompe lentamente, dejando salir, vehementemente, vientos de pasión que, ya disueltos, no valen nada. 
Y yo tampoco lo valgo, porque al lado de ellas dos, al lado de su eterno ser solo soy solo una miserable gota de existencia, un fugaz paso por el cruel tiempo que, en su afán por destruirme, segundo a segundo se devora mi vida. Si, así como tomaste mi alma, me siento despedazado en mil partes que ya no quieren volver a juntarse porque ya pueden descansar tranquilas, lejos del mayor problema que tenían: el ya cansado corazón. El triste corazón que a pesar de todo siguió luchando por tomar tu dulce mano una vez más. Y las estrellas mostraron su voz, para así mostrarme que que ya en vano seguía luchando, porque mi destino es otro y, junto a aquellas miles de millones de compañeras celestiales, yo seré una estrella, y así, solo, brillare por siempre.

Vi miles de cosas en mi vida, y aunque hayan sido miles, nunca nada borrará tu sonrisa de mi mente… esa hermosa sonrisa que me quito el alma, pero me devolvió las ganas de reírle a la existencia. Por favor, sea a donde sea que vayas, cuida de mi alma."


4 de Noviembre, 1982. Mar del Plata.

Anónimo

2 comentarios:

  1. "Lleno de estrellas que se miran entre si, como si no pensaran en la eternidad que tienen para mirarse"
    Me encanto!

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